MULTICANCHA y Simone Weil por Deby Kaufmann jugadora/actriz

A casi dos meses del estreno, y por casualidad (las cosas llaman a las cosas), encontré en un libro, la biografía de Simone Weil.
Multicancha es ya un espectáculo, viernes, sábados y domingos nos disponemos a trabajar, a sudar, a seguir abriendo la mirada y cada semana algo nuevo se vuelve “transparente”: de tantas cosas a las que hay que poner atención en este juego que es mezclar actuación y deporte, de a poco el cuerpo va conociendo con mayor destreza estas ocupaciones y se vuelven “transparentes”, es decir que ya no es necesario pensar en ellas para que existan, el cuerpo las aprende y las maneja.

Y lo que encuentro en este libro que es una biografía principalmente hecha de citas de la autora, es una vuelta a la primera estructura metodológica del proceso de la obra: la del estudio y el contenido.

Simone Weil, filósofa judía francesa, indaga en los mecanismos sociales y espirituales de una sociedad que ha inventado estructuras que le impiden alcanzar la libertad (y aquí el estudio pertinente para “Multicancha”). Su análisis profundiza en el caso del trabajador, del obrero de la industria, del hombre-máquina al cual se le niega su oportunidad de tener un alma. Ella misma, decide ingresar como obrera en la fábrica de “Renault”, convencida de que es la única forma de estudiar realmente una salida posible a este problema.
Entre 1934 y 1935 se desempeña como obrera, cargadora y embaladora de la fábrica. Escribe al final de su “Diario”:

“¿Qué gané con esta experiencia? La sensación de que no poseo ningún derecho, cualquiera sea, para lo que sea. La capacidad de bastarme moralmente por mí misma, de vivir en ese estado de humillación constante sin sentirme humillada ante mí misma…”

Lo que para Weil es la fábrica, para nosotros es la cancha.
Es la estructura del deporte la que se hermana con la estructura de la industria.

Y aquí citas al libro de su biografía:

“La historia humana no es más que la historia del sometimiento que hace de los hombres, tanto opresores como oprimidos, el mero juguete de los instrumentos de dominación que ellos mismos han fabricado, y rebaja así a la humanidad viviente a ser objeto de las cosas inertes.”

“La pena del trabajo puede ser experimentada de dos maneras: como un lucha victoriosa sobre la materia y sobre uno mismo, o como una servidumbre degradante.”

(Para leer el documento completo, pincha aquí!!!)