NARCISO: ANGUSTIA, SARCASMO Y ENAJENACIÓN A LA CARTA

“La obra de M. Infante avanza más allá de la pesadumbre sub-20 y contiene una reflexión implacable y actualizada sobre la desolación que va a la par de la festiva y aparatosa holgura.”

Javier Ibacache
La Segunda. 12 de Agosto de 2005

NARCISO, DE MANUELA INFANTE: LA OBRA DE UNOS JÓVENES CON FUTURO

“El montaje es llamativo (…) por el adecuado aporte de los lenguajes de la teatralidad, entre los cuales destacamos el aludido espacio, los apoyos de la música y de la iluminación, el trabajo corporal y la empatía de los dos jóvenes actores, con necesarias dosis de humor y de tensión dramática.
No podemos negar que el montaje de Narciso es, hasta la fecha y sin mayores dudas, el espectáculo más relevante de los colectivos jóvenes en esta alicaída temporada teatral. Bien por ellos y, por qué no decirlo, bien por el futuro de nuestro teatro.”

Eduardo Guerrero del Rio
La Tercera. 14 de Agosto de 2005

LA ESCRITURA IMPRESCINDIBLE

“A veces es un libro el imprescindible, a veces una obra teatral en una sala pequeña bajo la lluvia. Es el caso de “Narciso” de Manuela Infante y compañía que realizan una autentica joya de maestría sorprendente, es un tiro entre los ojos a nuestra autocomplaciente prosperidad vacía y yerma. (…) Más moderna que los modernos, la pieza cala hondo en la sociedad occidental, en una ceremonia tan reconocible como cruel. (…) La deberían ver nuestros políticos, padres, hijos, profesores, todo el mundo. La deberían sostener como una perla en medio de tanta banalidad, tanto gesto ampuloso, tanta retórica innoble.”

Marco Antonio de la Parra
El Mercurio, Revista de libros. 2 de Septiembre de 2005

NARCISO: UN REFLEJO FEROZ

“Uno de los contados estrenos de real interés en 2005, “Narciso” marca un giro en la línea de trabajo de su autora y directora, la talentosa Manuela Infante. (…)
La revisión del mito griego permite bucear en la apatía y depresión juvenil, que es síntoma de la soberbia y egocentrismo autorreferente de la clase adinerada de la cual proviene el personaje, y que a su vez es reflejo del país y del hombre contemporáneo en general, complacidos por una imagen ilusoria de sí mismos que los depriva de utopías y valores, de destino histórico y propósito superior.”

Pedro Labra
El Mercurio. 8 de Septiembre de 2005

Descargas