DESPUÉS DE PRAT, JUANA DE ARCO

“La dramaturgia destaca por su perfecto manejo de diálogos, realistas y antiteatrales, que ya son una marca de la compañía. La historia y la leyenda se mezclan en este particular retrato de Juana de Arco (…). Al igual que en el caso de la obra Prat, se trata de resucitar a un héroe desde la emoción que produce su vida y no desde la exactitud histórica.”

Rodrigo Miranda
La Tercera. 17 de Julio de 2004

EL TEATRO QUE HAY QUE VER

“(Juana) es un montaje sólido desde la dramaturgia a la puesta en escena, que concentra momentos de alta emoción y humor inteligente. (…) Nada queda al azar en esta pieza y nada se observa sin sentido. No hay cabos sueltos y el relato tiene una coherencia sorprendente. (…) Con sencillez y precisión, la autora y directora Manuela
Infante, juega con lo que es y lo que no, lo corpóreo y lo sutil, lo que existe y lo que existió, usando el bien delimitado y desprovisto espacio cuadrangular en todas sus posibilidades.”

Juan Antonio Muñoz
El Mercurio, Agosto de 2004

LA COMPAÑÍA TEATRO DE CHILE DA UN PASO ADELANTE CON JUANA

“Se manifiesta una acertada recreación de época y un juego escénico que, en términos generales, entretiene de principio a fin. (…) el resultado global de Juana nos pone frente a un grupo que se perfila con positivos augurios dentro del contexto del teatro chileno de nuestros días.
Es positivo, para el teatro chileno, que aparezcan nuevos grupos teatrales, con propuestas experimentales y renovadoras.”

Eduardo Guerrero del Rio
La Tercera. 15 de Agosto de 2004

A LA RONDA DE SANTA JUANA

“Este nuevo trabajo de la compañía Teatro de Chile, inteligente y sensitivo, confirma la búsqueda declarada por sus integrantes hace ya más de un año. (…) demuestran con Juana que la historia puede ser visitada una y múltiples veces. Que la historia no es sagrada y se puede desarmar para volver a armarla, con ojos de niños, en un escenario de Santiago de Chile.”

Verónica San Juan
Quinta Rueda, Agosto de 2004

LO MEJOR EN ESCENA

“La dramaturgia de Manuela Infante, lúdica e inteligente, permitió incluso a aquellos que estaban “en crisis con el teatro” un cálido reencantamiento. No es necesario ser un “erudito” (si existen) y asimiliar los códigos propuestos mágicamente por la imaginación de los personajes. Un aplauso para “Juana”.”

Verónica Marinao
El Mercurio. 24 de Diciembre de 2004

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